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SIETE DESACTIVADORES ESPAÑOLES, CON ROBOTS Y PERROS, EN EL POLVORIN DE LIBANO.

Enviado por admin el 22/10/2014 (268 Lecturas) NOTICIAS FAS
Marjayún (Líbano), 19 nov (EFE).- La misión militar española en Líbano cuenta hoy con un equipo de desactivación de explosivos formado por siete expertos, que en los últimos cuatro meses ha actuado ante una quincena de los miles de artefactos y municiones sin explotar que se encuentran en la franja sur del país, zona de responsabilidad española en la operación FINUL de la ONU.
Dos robots y dos perros forman también parte del equipo de desactivación de explosivos de Infantería de Marina que está integrado en el contingente español, compuesto por 992 militares y que está desplegado en la base de Marjayún, a pocos kilómetros de la frontera sur del Líbano con Israel, una zona conflictiva que originó la guerra entre ambos países en 2006.
Tras esa guerra, el suelo libanés, principalmente el territorio que se extiende desde el río Litani hasta la Blue Line de separación con Israel, quedó sembrado de minas y artefactos explosivos como proyectiles de artillería y granadas de mortero sin detonar, que hoy permanecen en silencio, pero que cuando son manipulados son mortales.
Se calcula que cuando comenzó la misión FINUL había más de un millón de submuniciones procedentes de bombas de racimo sobre terreno libanés (entre un 15 por ciento y un 20 por ciento fallan en el momento de llegar al suelo), tanto en zonas urbanas como rurales.


El jefe de la unidad de desactivación, el teniente de navío Juan Alberto Cogolludo, ha afirmado que la mayoría de artefactos encontrados son granadas de mortero y que el 90 por ciento pertenecen al ejército israelí, que bombardeó esta zona en la guerra de 2006 y sembró con miles de minas la línea fronteriza.
La última salida del equipo español se realizó el 23 de octubre cuando a las 14:30 horas recibió el aviso de la presencia de una granada de mortero en el centro de la localidad de Arab Wazzani, según ha detallado el teniente Cogolludo a un periodista de Efe "empotrado" estos días con las tropas en la base de Marjayún.
En menos de una hora, cuatro desactivadores, acompañados por el ejército libanés llegaron a la zona, la calle principal de la población, donde encontraron una granada de mortero de 120 milímetros con la espoleta y el material explosivo intactos, lo que constituía un peligro inminente en caso de manipulación.
Se la habían encontrado unos niños jugando, según explica el brigada Francisco José Conejo, uno de los integrantes del equipo de desactivadores junto con los brigadas Jesús Gonzalo y Julián Barrera, los cabos Juan Antonio Ramírez y Manuel Buján, y el soldado Sergio Espinosa.
En esta ocasión, el artefacto no estalló por fallos en la mecha o en un muelle del mecanismo, como suele suceder en la mayoría de los casos, pero un golpe o fuego pueden causar su explosión.
Este es sólo un ejemplo de las más de 3.000 detecciones, neutralizaciones y desactivaciones realizadas por los militares españoles desde que comenzó la misión en el Líbano, a finales de 2006.
En este tiempo también se ha limpiado un área de 400.000 metros cuadrados de diferentes municiones en la zona asignada a la Brigada Multinacional española que ejerce el control de la operación de cascos azules de la ONU en el Sector Este de la franja sur del Líbano, que cuenta con unos 4.000 militares de España, Indonesia, Nepal, India y Malasia.
La Unidad de desactivación cuenta con dos perros: "Johny", que a mediados de la misión tuvo que sustituir a otro que sufrió una rotura de una pata, y "Marlow", que con esta lleva dos misiones en el Líbano.
Asimismo trabaja con dos robots: uno pequeño para reconocimiento y otro más grande para neutralización, con el que se puede trabajar a una distancia de entre 250 y 300 metros del artefacto sospechoso.
No obstante la intervención de los desactivadores militares en el Líbano va disminuyendo en los últimos años, ya que se ha "limpiado mucho" y la situación ha ido mejorando, según el teniente Cogolludo.
Ahora es "excepcional" la aparición de artefactos sin explotar en zonas pobladas y es más común que se localicen en zonas más aisladas, rurales y huertos particulares, ha concretado.
Los integrantes del equipo actualmente desplazado en el Líbano aún recuerdan a sus cinco compañeros fallecidos durante unos ejercicios en la Academia de Ingenieros de Hoyo de Manzanares (Madrid) el 24 de febrero de 2011 cuando se preparaban para ir de misión a el Líbano.
Tres de los fallecidos pertenecían al Ejército de Tierra y dos a Infantería de Marina. EFE
Ángel Apezteguia
EL CORREO.COM